lunes, diciembre 25, 2006

Esencia y personalidad



Comenzaré esta disertación por aclarar a lo que me voy a referir en el presente comentario. Nacemos siendo Esencia Divina, es decir el Amor perfecto. Al paso de los años vamos adquiriendo lo que no somos, pero que a la sombra del embrujo de la vida, creemos ser, algo que tomamos de fuera de nosotros mismos y que se llama personalidad.

Amor (lo que somos la Esencia), y miedo o egoísmo( lo que no somos pero creemos ser, la personalidad).

Así bajo este tenor entro de lleno en los pormenores de la misma.

Hay dos raíces para todas las emociones, amor y egoísmo. El amor debiera ser el estado natural de la vida humana; el egoísmo es el instrumento que el miedo utiliza para controlar y poseerlo todo. Éstos no pueden coexistir simultáneamente : cuando el amor es mayor o aumenta, el egoísmo se evapora; como nunca fue real se extingue ante el Sol del Amor perfecto. Cuando el egoísmo aumenta, el amor se esconde y aguarda con cautela y celo el momento propicio a que el individuo se “abra” de nuevo a la verdad. El amor nunca puede ser destruido, pero al estar el ser humano dotado de ciertos derechos como el libre albedrío, si el egoísmo insiste en las ilusiones el amor desaparecerá, dejando lugar a las perversiones de la personalidad. Cada quien decide y enarbola su cruz. Elige tú la tuya.



El egoísmo quiere poseer Todo, y niega la invencibilidad de la entrega, sirvienta incondicional del Amor. El amor es una corriente universal y se da libremente, es el propio egoísmo el que insiste en que el amor debe ser poseído, dicta que obedezca estrictamente sus severos dictados del dónde cuándo y cómo. Sin embargo en esto el egoísmo siempre fracasará, ya que pelea la batalla equivocada. El amor nunca podrá ser limitado ni existir por separado o aislado, el amor es unidad. Sólo mediante la renunciación del deseo a manipular y controlar es que el egoísmo se disolverá, dentro del infinito universal Amor eterno.



Nunca será tratando de forzar a cambiar los sentimientos la manera en que éstos cambian. Las emociones evolucionan sólo cuando son aceptadas exactamente como son, quiero decir libre del justificarse, del mentirse a sí mismo. La llave para lograr esto es dejar de juzgarlas. Las torcidas y oscuras teorías del egoísmo define lo “bueno y lo malo”, según sus torcidos y oscuros intereses. Ésta es su herramienta principal para controlar, es entonces que si algunos deseos son buenos y otros no, la vida se mantendrá dividida y el actuar de aquel será por lo tanto incoherente. Sólo al separar nuestras emociones del sistema de creencias al que nos han sometido, es el medio para utilizar su poderosa energía para nuestro desarrollo personal.



Cuando se es atacado por hordas de demonios y pensamientos y emociones son presas de éstos, por más que se esfuercen por librarse de ellos, no habrá escapatoria. No es por medio del antagonismo, de la lucha que podrán sobreponerse, es decir imponerse. Será sólo cuando dejen de juzgarlos y considerarlos como malvados, quiero decir cuando dejen de echarles a ellos la culpa, entonces se transformaran en energía para el propio desarrollo.



A medida que uno se torna consciente, aprende y comprende que todo lo que viene a nosotros es nuestra propia creación y no la de otros. Con la claridad de este entendimiento dejamos de gastar energía, luchando, resintiendo o reprimiendo lo que creamos. Esto nos posibilita para utilizar la energía de nuestros deseos para alcanzar un desarrollo espiritual más rápido.



Sea el amor.

Héctor Olvera

24 de Diciembre del 2006

http://www.hectorolvera.com

jueves, noviembre 30, 2006

30 de Noviembre de 2006


Hoy como ayer, vive en mí una nueva reflexión. Hoy se cumplen 55 años de gravitar en este cuerpo físico, aún de acero, esta vida que está, desde mi nacimiento en mí, deseosa de dar y brindar al mundo lo mejor de mi ser. En este contexto mi Alma atrapada en mi cuerpo de sangre y carne, vínculo este con el mundo existencial, gritando aún por devolver a la creación de nuestro Padre el amor y la armonía, que atrapada por el egoísmo de quienes desean a toda costa ostentar el poder sobre las mayorías, tratan de destrozar lo que queda del amor del insondable. Así mi ser, que es en todo tiempo, apuesta todo por el coraje de vivir de acuerdo a la razón, a la conciencia de comprender internamente nuestro deber eseral, que sea éste quien dicte la conducta del ser exterior a mí, donde mis acciones sean quienes marquen mi actuar de acuerdo a la ley, aquella que nos hermana a todos, que busque sin rodeos el bienestar de las Almas que comparten el espacio de la inequidad en que vivimos. Y sea en mí el coraje de expresar por medio de la música y la pintura uno de los medios, aparte de mis elevadas vibraciones, quienes sean portadores de mis mensajes ininterrumpidos de estar y ser consciente en lo objetivo y dejar de lado el prejuzgar para así ver con claridad la Verdad que debe perseguirse y hacerla nuestro himno de vida.

Es así como lanzo mi desafío a todo aquel que busca su propio provecho a costa del dolor de mis hermanos semejantes a mí. Mi pintura y mis canciones expresan mi nivel de ser, quiero decir lo que hoy soy, aquello en que creo y vivo y muero por ello. Lo escribí en uno de mis libros hace más de diez años, en conciencia entrego mi vida afrontando todo cuanto haya que afrontar en el mundo exterior a mí, así vivo hoy y viviré de acuerdo a la fidelidad de mis convicciones.

Brindo mi vida por amor a Él que es y siempre será.

A mi Padre va este brindis por permitirme aún ser.

Yo soy, Yo quiero y Yo puedo aún ser.

Yo soy.

Héctor Olvera