
Hoy como ayer, vive en mí una nueva reflexión. Hoy se cumplen 55 años de gravitar en este cuerpo físico, aún de acero, esta vida que está, desde mi nacimiento en mí, deseosa de dar y brindar al mundo lo mejor de mi ser. En este contexto mi Alma atrapada en mi cuerpo de sangre y carne, vínculo este con el mundo existencial, gritando aún por devolver a la creación de nuestro Padre el amor y la armonía, que atrapada por el egoísmo de quienes desean a toda costa ostentar el poder sobre las mayorías, tratan de destrozar lo que queda del amor del insondable. Así mi ser, que es en todo tiempo, apuesta todo por el coraje de vivir de acuerdo a la razón, a la conciencia de comprender internamente nuestro deber eseral, que sea éste quien dicte la conducta del ser exterior a mí, donde mis acciones sean quienes marquen mi actuar de acuerdo a la ley, aquella que nos hermana a todos, que busque sin rodeos el bienestar de las Almas que comparten el espacio de la inequidad en que vivimos. Y sea en mí el coraje de expresar por medio de la música y la pintura uno de los medios, aparte de mis elevadas vibraciones, quienes sean portadores de mis mensajes ininterrumpidos de estar y ser consciente en lo objetivo y dejar de lado el prejuzgar para así ver con claridad la Verdad que debe perseguirse y hacerla nuestro himno de vida.
Es así como lanzo mi desafío a todo aquel que busca su propio provecho a costa del dolor de mis hermanos semejantes a mí. Mi pintura y mis canciones expresan mi nivel de ser, quiero decir lo que hoy soy, aquello en que creo y vivo y muero por ello. Lo escribí en uno de mis libros hace más de diez años, en conciencia entrego mi vida afrontando todo cuanto haya que afrontar en el mundo exterior a mí, así vivo hoy y viviré de acuerdo a la fidelidad de mis convicciones.
Brindo mi vida por amor a Él que es y siempre será.
A mi Padre va este brindis por permitirme aún ser.
Yo soy, Yo quiero y Yo puedo aún ser.
Yo soy.
Héctor Olvera
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