viernes, junio 22, 2007

El sistema educativo representa gran parte del problema social de la actualidad.

Desde mi interior veo el mundo exterior a mí y es fácil observar qué mueve al ser humano, sin ambages el poseer riqueza, en ello gasta y desgasta su vida, ese afán por ostentar riqueza lo condena y es la fuente de tantos desatinos. ¿Qué puede hacer? Eso es lo que le han enseñado, “te miden por el signo de pesos que te avala y si no tienes mucho nada vales”, esto es la absurdidad del sistema actual. La historia de la humanidad da cuenta de miles de barbaridades donde el deseo de poseer, de conquistar han acabado con mucho del acerbo cultural, patrimonio de la humanidad, cada conquista o “logro” se encuentra manchado por la sangre de los oprimidos. Esto ha seguido su curso hasta nuestros días y tanto el deseo de poseer, como el de ser tomado por alguien importante, se logra a costa de dejar a otros en el camino, ya sea de una forma sutil difamando su imagen o destruyendo su reputación, haciéndose pasar ellos por los buenos y mejor preparados para la empresa en cuestión.

Cada vez que alguien le pregunta a un conocido que se encuentra ¿cómo te ha ido? Se refieren al aspecto económico o a los logros que han tenido en su carrera y si los logros no son suficientes, al punto concluyen que le ha ido mal.

Al reflexionar sobre lo anterior veo cuánto han afectado esas acciones en apariencia inocentes como la siguiente, desde los primeros años se premia al niño por haber salido bien en la escuela, dependiendo de las posibilidades, se le da un pastel o una bicicleta o un viaje, etc. Esto le implanta un falso sentimiento de merecimiento que al llegar a la edad adulta siempre espera algo por lo realizado. Tanto de niño como de adulto, él apenas está cumpliendo su deber por lo que no tiene mérito alguno, sin embargo exige y lo torna una persona difícil y antagónica. Por ello la violencia está hoy más que ayer presente en nuestra sociedad y es tan fuerte el afán de tener y ser “tomado por alguien importante” que creen que el fin justifica los medios por ello el narcotráfico ha tenido tanto auge. Por un lado el deseo de ostentar riqueza y por otro la falta de dirección de los padres, pues al estar estos últimos inmersos en el trabajo ordinario, se han olvidado de la dirección que deben dar a los hijos y éstos sin dirección alguna hacen sólo aquello que les place. Me refiero a que si el narcotráfico es una fuente de riqueza es sólo porque hay quien, por falta de dirección y de implantarles los valores adecuados, consuma las drogas. El problema debe atacarse desde su origen para que las nuevas generaciones no consuman las drogas, quiero decir no es atacando a quien la vende que se resuelve el problema, ni con leyes que lo prohíban, sino creando conciencia de lo estéril que es estar bajo el influjo de las drogas. En este punto me detengo debido a su relevancia, el ser humano es muy dado a justificar sus actos al consumir drogas, que en su mayoría no tienen droga en sí, es decir no altera su cerebro, pero si psicológicamente el ser humano se permite mucho de lo que está en su lado oscuro con el pretexto de que estaba drogado, así dice que no fue consciente de sus actos. Es tiempo de que cada quien se haga responsable de lo que hace.

El renunciamiento para Ser (The resign to Be), 2007

Así comienzo mi presente elucidación:

El hombre y la mujer de hoy han abandonado su mundo natural, el de la esencia, para vivir en el mundo exterior a ellos, sin desearlo se han topado con la otra punta de la vara, por supuesto indeseable. Quiero decir al habitar en un mundo que no les es propio, han quedado embrujados por la fantasía del mundo exterior perdiendo contacto con la realidad, por ello se han vuelto prisioneros de la gran prisión de los hombres, rindiendo tributo al becerro de oro y olvidándose de los valores esenciales.

Lo anterior ha tenido serias consecuencias pues ha vuelto al ser humano parcial y convenenciero, deseando sólo aquello que le conviene y enfadándose hasta con nuestro Padre común por las cosas que no favorecen sus intereses. Por lo que el perder contacto con la realidad es “soñar que el mundo está sólo para su beneplácito” así se olvida que la vida es la vida y las cosas no son buenas o malas, simplemente así son, y que si recordara su comprometida posición ante el Todo Vivo vería al punto su insignificancia y sería un darse cuenta que es él quien debe adaptarse a la vida y no la vida a él.

La consecuencia más nefasta de esta inversión de la vida es que ha fortalecido al amor de sí, donde conviven el egoísmo y las emociones negativas.
El amor de sí hace que el hombre quiera siempre ser el primero, quiera siempre tener razón, quiera siempre salirse con la suya, hace ver el mundo a través de un cristal deformado donde sólo es válido su punto de vista y sus emociones, por lo que es incapaz de sentir el punto de vista opuesto y las emociones de los demás.

Al volver a su mundo, el de la esencia, verá que nuestra evolución y correcta utilización de nuestra estadía aquí en la Tierra, no es cuestión de tratar de ser mejor que otros, sino de Ser. Cuando uno Es no compite con los demás simplemente Es y se esfuerza por comprender en lugar de juzgar y condenar a los demás. Es una inversión de la visión deformada que nos da el sistema educativo, donde todos se quejan de lo que les hacen los demás, donde se hacen las víctimas y culpan a todos de sus desgracias. Nunca voltean a ver lo que ellos hicieron o dejaron de hacer, de esta manera tan peculiar cuentan su “verdad” que en realidad es una verdad a medias pues es desde su auto complacencia, donde aún en esa situación ellos quieren que los apapachen y les digan que tienen razón, así cuentan un pasado que sólo es real en sus malolientes mentes, viven prisioneros y envenenados por esa mentira y será sólo al dejar de justificarse, mentirse y que vean las cosas desde el punto de vista opuesto y acepten sin ambages su parte de culpa, entonces el veneno se iré y el sol brillara de nuevo en sus vidas. Vaya una vez más mi invitación a Trabajar por un mundo mejor donde cada quien haga lo que le corresponde sin esperar reconocimiento.

Con amor

Hector Olvera

sábado, junio 09, 2007

Reflexiones sobre nuestra estadía aquí en la Tierra.


A la distancia veo, como en una película que en segundos pasa frente a mi, a muchos de los que se han acercado y después de un tiempo han sido tragados por la vida. Al momento me pregunto ¿Qué les impide hacer el Trabajo sobre sí? ¿Cuál es el embrujo de la vida del que no pueden sustraerse? Me respondo: su fuerte amor a sí mismos, su fuerte egoísmo que les impide ver, ese siempre buscar una recompensa por lo realizado, su terrible autocomplacencia. Sé, bien que sé, que en ustedes está la decisión de qué hacer con su vida, pero el que mira hacia fuera duerme y el que mira hacia dentro y hacia fuera despierta. Así principio a elucidar sobre el particular.

Quiero comenzar con una alegoría que les aclare un tanto a qué me refiero al decir que debemos “saber” bajo cuáles influencias es mejor estar.

Cada uno de ustedes comprende que es mejor estar bajo un techo que expuesto a los rayos de sol, del mismo modo comprenden que es mejor estar en una habitación con aire acondicionado que bajo un techo de lámina. De igual manera es mejor estar bajo las influencias del Trabajo sobre sí que bajo las influencias de vida.

Sé que sólo si el Trabajo sobre sí se convierte en verdad para ustedes es la única forma que los podrá ayudar. Para ello es necesario crear un lugar para él en sí mismo, lo cual será posible sólo si dejan de ser ustedes el objeto de su amor, es decir, si dejan de amarse a sí mismos. Sí una persona permanece llena de sí y gusta de sí, el Trabajo sobre sí no podrá transformarlo pues dentro de ustedes no tendrá lugar donde descansar. Sí no se renuncia a ese sí mismo viejo y gastado, éste nada le dará. Sí no renuncia a nada por amor al Trabajo, éste nunca crecerá, ni creerá en ella, y dicha persona nunca lo querrá. Sí no ama el Trabajo, nunca lo hará. Nunca creerá en él si nunca lo reconoce y nunca lo amará si nunca cree en él. Si nunca cree en él permanecerá por siempre en sus tradicionales creencias, que descansan en las ilusiones, sueños y opiniones de su mente sensual, aquella que todo ve a través de sus sentidos, misma que lo interpreta sólo de acuerdo a lo por ella conocido y cree que no existen otras opciones, quiero decir, sigue siempre el camino trillado. Sí dicha persona no cree en el Trabajo, éste no creerá en ella. De hecho, no entrará en ella, ni le mostrará lo que tiene qué hacer, ni a lo que debe renunciar. Nunca conocerá el placer de Ser y de que el Trabajo es nuestro y no algo que puede ser envidiado o robado, sino algo a lo que tenemos derecho, pero para ello debemos pagar el precio.

En mi cerebración no me detengo, ni me demoro en pequeñeces cuyo cimiento y simiente son emociones como los celos, la envidia y el odio, éstas provienen del egoísmo que es exclusivo, no hay más. Sé, sin duda alguna, que lo inferior excluye y lo superior incluye, por ello en su estado actual no podrán comprender el Trabajo si se apegan a su mente sensual. Tampoco me masturbo imaginando un mundo color de rosa en donde sólo con pedirle a Dios que todo salga bien, así será. No, mi pensar es activo. El placer de entregarse al egoísmo no es en mi más placer, es ahogarse, como el Trabajo los ahogará si lo desprecian y lo deprecian, no necesito ahogarlos, el Trabajo lo hará. No es el amor de sí el que me impulsa a hacer el Trabajo, si así fuera, no podría proseguir, lo que me impulsa es Ser. Si su meta al hacer el Trabajo es acrecentar su autoestima se estrellarán con una férrea barrera. ¿Cómo podría ser de otro modo? Si no tienen lugares placenteros en su corazón, salvo los del propio egoísmo. ¿Cómo podrán así amar el Trabajo? Si son ustedes mismos el objeto del amor. ¿Cómo pueden comprender significados más grandes, si el más grande de los significados consiste en salirse con la suya? No, no es posible construir donde ya está construido, entonces los esfuerzos se dirigen a que la barrera del amor de sí ceda, lo cual será sólo posible si dejan de amarse, algo tiene que llorar, todos lo saben. Sí es dolor pero después está la liberación. Entonces se aquietarán serán mansos, el resentimiento, la envidia, los celos y el odio dejarán de gobernar. En lugar de tener el corazón dominado por el amor de sí, por lo cual se sienten siempre heridos, poseerán algo más delicado y encantador. En lugar de ser conducidos por el amor de sí, serán conducidos por el Trabajo. Entonces entrará algo que no habían notado que excluían. No se puede activar la mente interna con el amor de sí, la mente sensual y el egoísmo están unidos, son lo mismo.

Deben tener presente que lo que funciona para una cosa no necesariamente funciona para otra, así los yos que ayuden a una persona a tener “éxito” en la vida no lo ayudarán en el Trabajo, entonces no tomen este Trabajo con los yos que sirven para transitar en la vida, ni con los que son útiles para su oficio. Todos estos deben estar subordinados al Trabajo. Los yos de vida pertenecen a las partes de las mentes que la vida ha desarrollado en ustedes, pero para el Trabajo son otras partes las que deben llegar a ser receptivas. ¿Creen ustedes que han tenido éxito en la vida? Entonces no se imaginen que con esos yos tendrán éxito en el Trabajo. Los yos que les ayudan al éxito en la vida son incapaces de comprender la significación del Trabajo, éstos pertenecen a lo cotidiano a lo conocido y por ello interfieren con el Trabajo, pues todo saben. La semilla del trabajo no puede crecer allí, sólo crecerá en tierra fértil, lejos de allí. Es por ello que no se puede tomar el Trabajo en el andar de la vida, hay que separarlo, esto sorprende a mucha gente, ellos quieren el Trabajo para acrecentar su riqueza y su autoestima, lo falso en ellos. No, esto no puede ser así, es preciso desnudarse, quitarse todas las pesadas ropas que nos impone la vida, sólo así podrán llegar a ser lo que es más uno mismo. Las semillas del Trabajo sembradas en el egoísmo, se secan, no echan raíces. Aunque pueden crecer en el lado formativo del conocimiento, no obrarán en su ser. El Trabajo pretende alimentar y activar aquello que no es necesario para la vida, no se confundan creyendo que es lo mismo. El egoísmo no cede ante el amor de sí, es lo mismo, uno vive a expensas de otro.

En mi caso amando el Trabajo y haciendo esfuerzos intencionales y conscientes que provenían del dolor de no proceder más de acuerdo al gusto y deseo, a buscar mi propio beneficio, sino sacrificando éste, llegué ante la puerta del egoísmo, entré y firmemente enfoqué toda mi atención y energía hacia el propósito de vencer dicha barrera, barrera que muchos otros alcanzaron, pasado el tiempo y sobreviviendo al dolor que ahogaba a lo no propio en mí, con fuerza me detuve y comprendí la estatura real del Trabajo, entonces asimismo comprendí mi propia estatura, algo cedió, había bajado, me había desnudado y no quedaba nada, eso era y eso soy, nada. Así alcancé a brincar dicha barrera.

He visto a muchos padecer y ahogarse en tribulaciones, engañándose en creer que hacen el Trabajo, queriendo ser el primero ante los ojos del Maestro, ante mis ojos, esto, lo ví, lo deseaban más que el Trabajo, es preciso que comprendan adonde voy con el comentario, ellos querían ser recompensados en su amor de sí, confundidos estaban, confundidos están. El amor de sí quiere estar en primera fila. Como no se salían con la suya se llenaron de ira. ¿No comprenden que deben ser tratados con imparcialidad de mi parte? El Trabajo no se podrá convertir en realidad, en verdad, si le anteponen otros intereses, motivos o amores, o lo ponen a su servicio. No, el Trabajo debe hacerse por amor a Él. No cabe suponer que les ayude en sus temores y recurran a él como último recurso, así recurre la gente ordinaria a su Dios inventado de acuerdo a sus deseos. Aquí no funcionan esas masturbaciones. Sus mensajeros no les prestarán atención, ya que el egoísmo no puede pensar con rectitud espiritual, ya que no admite nada que sea superior a sí mismo, así los mantendrá encadenados a su mente sensual, limitados a lo que puedan ver o tocar. Significa ello que se entregan al poder exterior o inferior en lugar de al interior o superior. Será su propia culpa, de nadie más. Su gobierno recaerá en los sentidos. Lo superior puede establecerse fuera de toda duda, sólo esto invierte el que lo no propio, aquello que no somos pero creemos ser, sea pasivo y pueda crecer lo propio. El amor de sí hace que se siga un camino equivocado e imposibilita que se pueda captar qué es el Trabajo y el por qué de su existencia. Lo sensual, lo literal es estrecho, quebradizo, exigente y carente de gracia, crucifica diariamente a lo interior, lo espiritual. Los sentidos crucifican todos los días al espíritu. Así sin esfuerzo el amor de sí permanece intacto. Ese es el triunfo del mal.

Como ven es largo el camino. Preciso es tener ese algo que dar y eso cuesta esfuerzos conscientes. En tanto sigan siendo lo que son tocarán a sus semejantes con sus bajas vibraciones, es decir atraen influencias afines y asimismo están bajo ciertas leyes inferiores. Si se transforman estarán bajo mejores leyes (las del Trabajo) y atraerán mejores influencias, sus vibraciones serán inconscientemente percibidas por los seres que toquen.

El Trabajo no consiste en desechar lo aprendido sino en asumir de forma diferente y desde una perspectiva distinta todos los conocimientos anteriores, es un ver todo sin exclusiones, de forma global. El mundo interior no está divorciado del mundo exterior, son una misma realidad, por ello no se pretende que una persona abandone todas sus vivencias, sino que las vea desde otro ángulo, sin ser prisionero de ellas. Los dos mundos se interpenetran, por ello el conocimiento que da el Trabajo debe aplicarse a cada momento de la vida misma.

Sólo si trabajan y adquieren vida interna, dejando de depender de los eventos exteriores, estarán bajo mejores influencias, las del Trabajo, ello mejorará sus vibraciones, mismas que serán inconscientemente percibidas por sus semejantes. Si un determinado número de seres comprenden y hacen el Trabajo, éste afectará a las masas por medio de la exportación a la conciencia grupal.

Los invito una vez más a reflexionar sobre su estadía aquí en el mundo y a revisar que esperan hacer con la oportunidad que Él les da, tengan presente la gran responsabilidad que asume aquel que despierta su conciencia, éste no podrá esconderse de sí mismo. Cuando se despierta es estar y no estar, es ser y no ser, el tiempo y el espacio no gobiernan más, no hay pasado, presente y futuro, todo es una misma realidad, simplemente Es. Su despertar no está en el futuro sino en el reencuentro con su pasado, deben retornar a tener conciencia de sus orígenes.

Sólo así serán capaces de ponerse en los zapatos de los demás, de comprenderlos en lugar de juzgarlos. Serán capaces de dejar de hacerse las víctimas y conseguirán comprender a los demás, comprendiendo que lo que los otros hacen es lo único que pueden hacer, aquello para lo que están posibilitados, no sueñen más que las cosas pueden ser diferentes, para ellos es la única manera posible. Si ustedes quieren un mañana diferente comiencen por ser ustedes mismos diferentes, de lo contrario si su ayer es igual a su hoy su mañana será igual que el presente.

No está en mi su despertar sino en la fuerza con que trabajen contra su egoísmo y dejen de ser ustedes mismos el objeto de adoración.

Héctor Olvera.
Enero del 2007

http://www.hectorolvera.com/